A Mia le ofrecieron
sexo sin condiciones, ella no es ese tipo de mujer, no sale a fiestas, no se
emborracha, es dedicada a su estudio y al trabajo. Pero tampoco es inocente,
ella tiene citas, bebe una copa licor cada dos días y ha tenido sexo de una
noche. Díaz es tan misterioso como irrelevante para su vida, aun así cuando él
hace su oferta Mia la acepta siendo incapaz de negar la atracción que hay entre
ellos.
Díaz luce como
dominante e intimidante, es poco hablador y siempre parece estar arrugando la
cara. Pero Díaz canta cuando cocina, la abraza después de cada encuentro, le
cuenta sus secretos, sonríe cuando habla de sus sueños y no para decirle que es
hermosa.
Con solo el primer
encuentro Mia descubre un gran problema, el hombre que no le interesaba parece
conocer su cuerpo mejor que ella, ceder ante sus peticiones sexuales parece
algo natural y correcto. Sin darse cuenta, Mia termina siendo suya por cada día
que pasa junto a él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario