Estamos
rodeados de personas, somos una unión de experiencias, somos producto del
mundo, me autodefino como música pero soy un sueño, ¿Tu que eres?, llegue al
punto de la vida en que me pregunto cuál es mi marca, que me hizo diferente a
los demás, la respuesta puede ser fácil si recuerdas los últimos cinco años de
mi vida, éxito, pero que fui antes de eso, ¿soy más que premios?, por eso miro
a mi alrededor y recuerdo, tengo amor, amistad, familia, felicidad, tengo
música.
Hacer
música puede ser fácil si lo analizas de la siguiente forma, hay que mover a
las personas, hay una fórmula mágica que hace eso, son cuatro acordes simples
que van de lento a rápido y son adictivos, una fórmula que encontraras en la
mayoría de las canciones actuales, bajo pistas diferentes pero están presentes,
la letra no importa mucho para este ritmo, ya no le prestan atención a esas
historias, entonces bajo ese ritmo y una letra simple que hable amor y repita
el coro tantas veces hasta que te canses tendrás tu canción, ¡un éxito!.
Yo
la veo de forma diferente, se suele tener el ritmo primero, para mi primero
está la letra, ¿Qué vas a decir?, la letra de una canción es más que solo
palabras juntas, la letra es como el apellido de un persona, te pondré un
ejemplo soy Peyton sin apellido soy solo eso, un nombre y hay muchos Peyton,
pero también soy Corrise, eso me da un rostro, un registro, algo diferente
entre todos los Peyton del mundo, así es como la letra de la canción funciona,
la hace mágica, le da una historia, algo que quien la escuche puede diferenciar
e identificarse con ella.
Ahora
si hablamos del compás o ritmo, te diré que es el alma de la canción, cuando le
das ritmo a algo le estas dando esencia, no se quien descubrió la música pero
probablemente haya creado lo más cercano que tenemos a la magia, los buenos
sonidos te mueven el alma, no importa que sonido sea, pero te está haciendo
sentir diferente y siempre buscamos esa diferencia, esas sensaciones que nos
sacan de lo cotidiano y nos hagan gritar, bailar, reír o simplemente llorar.
Junta
el apellido con la esencia y tendrán una montaña rusa de sensaciones, tal vez
no se vuelva un éxito, pero seguro harás sentir algo y estoy segura que esa es
la misión de la música, hacer sentir, a mí me hace volar, siento la libertad
mezclarse con la sangre de mis venas y me hace recordar sensaciones, como
cuando bailo una balada a dos pasos en un cuadro con la cabeza sobre el hombro
de mi amado o cuando me tomo un café y tengo una charla con la castaña que me
marco la vida.
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